dijous, 2 de setembre de 2010

badalona


Esta mañana aparqué el coche (como siempre, con prisas) en la playa de mi población, al lado de una antigua fábrica cuyo emblema, la descomunal cara de un simio-humano, parece que se ría de tus movimientos raudos (llegaba tarde).And.........uve a buen paso hasta alcanzar la calle Colón y entonces me abrumó su aroma: eucalipto. Al buscar la prodecendia de tal fragancia me doy cuenta de él, que se alza intentando tocar el cielo con sus ramas.Entonces sucede, por un momento el tiempo retrocede. Las calles se llenan de sillas donde las yayas critican, mientras los niños juegan con pantalones cortos zurcidos hasta la saciedad. Parece que pueda oir a los pescadores volver del mar mientras en las orillas sus mujeres cosen las redes, otra vez desde el tren decenas de personas con acento andaluz y maletas de cartón observan su futuro con incerteza. Los caminos de tierra dejan, al paso de los carros, una bruma de polvo que se adhiere a las ropas. Poco a poco se forja el futuro de mi ciudad, entre todos, con más penas que pan.Una anciana me pregunta:- T'agrada l'arbre?- Si, claro que me gusta, es un arbol precioso - le contesto mientras el sueño del pasado se desvanece y yo prosigo mi camino a La Plana.La Plana de mi ciudad, La Plana que me ha visto crecer, la ciudad que, si quiere, también me verá morir. Mi Badalona del alma.